
MÉXICO.- La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) informó que mantiene una vigilancia permanente sobre la construcción y futura operación de una planta de amoníaco en Topolobampo, Sinaloa, con el objetivo de asegurar la protección de los ecosistemas de la Bahía de Ohuira, así como el bienestar de las comunidades cercanas.
En un comunicado fechado el 21 de junio de 2026, la dependencia subrayó que la autorización ambiental del proyecto está sujeta a condicionantes obligatorias establecidas desde 2022, orientadas a prevenir y mitigar impactos en una zona considerada de alto valor ecológico.
La autorización ambiental establece condicionantes obligatorias para proteger el agua, el aire, los manglares, la fauna silvestre y el bienestar de las comunidades locales.
De acuerdo con un comunicado, la dependencia federal afirmó que la supervisión incluye monitoreo constante, restauración ecológica, protección de especies y atención inmediata ante posibles contingencias ambientales, en una región que ha enfrentado por años presiones derivadas de descargas residuales, actividad industrial y tránsito portuario.
Semarnat precisó que la autorización ambiental se rige por el resolutivo SRA/DGIRA/DG-05042-22, emitido el 19 de septiembre de 2022, el cual obliga a la empresa responsable a implementar medidas estrictas de control ambiental.
El Gobierno de México mantiene una supervisión continua para garantizar que el proyecto cumpla con estrictas medidas de protección ambiental.
Entre las principales condicionantes destacan la elaboración de un plan integral de manejo ambiental, programas de monitoreo y mitigación, así como un esquema de atención a contingencias.
Además, la empresa deberá contar con un supervisor ambiental independiente que verifique el cumplimiento de las medidas.
También se prohíben actividades que puedan afectar el entorno, como la quema de vegetación, el depósito inadecuado de materiales o el daño a la fauna local.
En materia hídrica y atmosférica, la autoridad ambiental ordena monitorear y evitar descargas de aguas residuales, emisiones contaminantes y afectaciones al suelo, con énfasis en la preservación de la bahía.

Uno de los ejes centrales de la estrategia es la conservación del manglar, considerado un ecosistema clave en la región; además, el plan incluye acciones de restauración, reforestación y monitoreo permanente.
También, de forma complementaria, se implementarán programas para la protección de flora y fauna en la zona, así como seguimiento técnico de la calidad del agua, aire y suelo.
Restauración ambiental en la Bahía de Ohuira
La dependencia federal destacó que las medidas contemplan la restauración de aproximadamente 126 hectáreas de manglar, además del monitoreo continuo de la fauna acuática y la supervisión de las condiciones ambientales del ecosistema.
La implementación de estas medidas representa un punto de partida para atender la deuda ambiental histórica con la Bahía de Ohuira.
Finalmente, la dependencia reiteró que continuará con acciones de vigilancia, seguimiento y evaluación para garantizar el cumplimiento de las condicionantes ambientales y asegurar que cualquier actividad productiva se desarrolle con respeto al entorno natural y a las comunidades locales.
“La protección del patrimonio natural de México es una prioridad”, concluyó la Secretaría, y resaltó que la restauración de ecosistemas y la conservación de la biodiversidad seguirán como ejes centrales de la política ambiental federal.
La ciudadanía organizada de la bahía de Ohuira, principalmente habitantes de pueblos originarios sin el apoyo de algunas autoridades tradicionales, continúa con el rechazo hacia la planta de amoníaco, alegando que la operación de esta planta implicaría “la muerte de un área natural protegida” y “el desplazamiento de los pueblos originarios”.
La planta presenta actualmente más del 88 % de avance y en la zona se han talado manglares y rellenado 28 hectáreas de humedales.