CULIACÁN, SINALOA.- En un acto que rindió homenaje a la excelencia científica y a su impacto directo en el sector agrícola, el doctor José Antonio Garzón Tiznado, docente e investigador de la Facultad de Ciencias Químico-Biológicas de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), recibió un histórico reconocimiento por parte del Comité Estatal de Sanidad Vegetal de Sinaloa (CESAVESIN), por sus aportaciones al descubrimiento, diagnóstico y caracterización de bacterias y patógenos virales que afectan la productividad de los cultivos en la región.
“Yo no sabía el día que me iban a dar este reconocimiento. Cuando ya me lo dan, es tanta la sorpresa que se te vienen muchas cosas al cerebro en esos momentos: familiares, mis padres que ya no existen, mi esposa, mis hijos, mis hermanos. Somos una familia muy unida y entonces se me vino un sentimiento así como fuerte que no se puede controlar”, compartió.

El docente e investigador universitario comentó que el trabajo realizado durante varios años no solo ha permitido identificar y comprender las amenazas biológicas que ponen en riesgo la producción agrícola y la seguridad alimentaria del estado, sino que también se ha consolidado como un ejemplo de cómo la ciencia aplicada puede contribuir a proteger uno de los principales motores económicos de Sinaloa.
Sin embargo, destacó que uno de los mayores frutos de su labor se encuentra también en la formación de nuevas generaciones de estudiantes, quienes participan de manera activa en los proyectos de investigación y en el desarrollo de herramientas que buscan atender las necesidades del sector productivo.

“Para mí es fundamental. Aquí hay varios estudiantes; no están aquí hoy o de vez en cuando, aquí se la pasan. Todo lo que ven aquí son diseños de equipos que requerimos para trabajar y generar nuevos conocimientos de campo, que le sirven directamente a los productores”, enfatizó.
Al ser cuestionado sobre el significado de este galardón, el investigador aseguró que representa un reconocimiento al esfuerzo colectivo y a la confianza que los productores han depositado en la máxima casa de estudios sinaloense.
Explicó que observar cómo investigaciones que comenzaron en los laboratorios hoy se convierten en herramientas para proteger los cultivos representa una de las mayores satisfacciones de su trayectoria, pues el campo requiere respuestas oportunas y la ciencia debe estar a la altura de sus necesidades.
El especialista destacó que el verdadero valor de este tipo de aportaciones radica en su impacto económico y social para la región. Al caracterizar genéticamente y diagnosticar oportunamente las enfermedades fitosanitarias, se proporcionan a los agricultores herramientas precisas para proteger sus cultivos y su patrimonio, transformando la incertidumbre en soluciones concretas que contribuyen a evitar pérdidas económicas, preservar empleos y fortalecer el sustento de miles de familias sinaloenses.











