MÉXICO.- La presidenta nacional de Morena, Ariadna Montiel, rechazó el reportaje publicado el sábado por The New York Times en colaboración con Puente News, que asegura que funcionarios y políticos mexicanos, principalmente vinculados al partido guinda, han sostenido conversaciones con autoridades de Estados Unidos para proporcionar información sobre otros integrantes del movimiento presuntamente relacionados con el narcotráfico.
Montiel sostuvo que la publicación forma parte de una estrategia de desprestigio contra Morena y la llamada Cuarta Transformación. “Es una campaña que inició contra el presidente López Obrador, al llamarlo narcopresidente, nuestra presidenta cuando fue candidata, y es la narrativa de la ultraderecha que han ido construyendo en estos últimos años”, dijo durante una conferencia de prensa.
La dirigente nacional aseguró que Morena no encubrirá a personas que hayan cometido delitos, aunque rechazó que se pretenda vincular al movimiento con actividades ilícitas a partir de ese tipo de versiones.
“Nosotros no somos cómplices de nadie, nosotros no vamos a encubrir a nadie, pero tampoco vamos a permitir que esta narrativa que se quiere instalar contra nuestro movimiento, contra nuestro proyecto, sea eso, una narrativa de la ultraderecha nacional e internacional”, afirmó.
Montiel indicó que el partido dará seguimiento a las investigaciones que desarrollen las autoridades mexicanas y actuará conforme a la ley: “Vamos a siempre estar pendientes de las investigaciones de las autoridades mexicanas, como es el caso de Sinaloa, que está desarrollando la Fiscalía General de la República”.
Lo publicado por The New York Times
De acuerdo con el diario, al menos una decena de funcionarios electos mexicanos -entre ellos gobernadores y legisladores, muchos vinculados al partido gobernante- habrían buscado compartir información sobre otros políticos, mientras que varios ya habrían iniciado conversaciones con autoridades de Estados Undiso.
La publicación señala que algunos de esos funcionarios buscarían adelantarse a investigaciones que temen puedan involucrarlos y afirma que parte de esos contactos surgieron a partir de acercamientos de la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés).
El texto menciona que dos de los objetivos de investigaciones por corrupción en Estados Unidos serían los gobernadores de Sonora y Tamaulipas, Alfonso Durazo y Américo Villarreal Anaya, quienes han rechazado señalamientos de vínculos con el narcotráfico.
Tras la publicación del reportaje, en redes sociales y algunos medios comenzó a circular una carta atribuida al gobernador de Sonora, Alfonso Durazo, dirigida a los directivos de The New York Times. Hasta el momento, el documento no ha sido difundido a través de las cuentas oficiales del mandatario estatal.
En la misiva, Durazo rechaza los señalamientos contenidos en la publicación y afirma que el periódico presentó como hechos afirmaciones previamente difundidas por Los Angeles Times sin aportar “una sola evidencia adicional, objetiva, verificable o susceptible de corroboración”.
“Reitero: no he recibido notificación alguna por parte de autoridad competente, en México o en el extranjero, sobre la existencia de investigación alguna en mi contra. Tampoco existe actuación oficial conocida que respalde las afirmaciones publicadas”, señala el documento.
“Rectificar una publicación que carece de sustento verificable no constituye una concesión editorial, constituye una obligación ética inherente al ejercicio responsable del periodismo”, indica el texto atribuido al mandatario sonorense.
En el propio reportaje de The New York Times, Paloma Durán, portavoz de Durazo, es citada al señalar que el gobernador “ha ejercido el servicio público con estricto apego a la ley” y que no ha recibido notificación de alguna investigación en su contra.












