¡La medicina no tiene fronteras! Estudiantes de Canadá y Brasil viven la experiencia de la investigación en la UAS; estudian el impacto de la bacteria E. coli

CULIACÁN, SINALOA.- La medicina no entiende de fronteras, idiomas ni distancias; entiende de empatía y de un deseo compartido por salvar vidas. Con esa premisa, dos jóvenes estudiantes de distintas latitudes del continente han dejado temporalmente sus hogares para sumarse a las filas de la investigación científica en la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), realizando aportes sobre el efecto de la bacteria E. coli en la obesidad infantil.

Desde la vibrante y multicultural ciudad de Toronto, Canadá, llegó Ernissa Nadie Daniel. Acostumbrada a los climas fríos de su universidad de origen, hoy comparte el entusiasmo por la calidez sinaloense. Ella ha sido cobijada en el laboratorio del doctor Vicente Adrián Canizalez Román, y se muestra feliz de desarrollar aquí su estancia académica de un mes para afianzar su formación en la carrera de Medicina.

“Es una gran oportunidad estar aquí en México para conocer más sobre la investigación y el ámbito de la salud. Estoy muy agradecida y espero aprender muchas cosas para mi conocimiento y desarrollo científico”, compartió la joven estudiante de la Universidad de Toronto.

Por otro lado, con el calor humano característico de Sudamérica, Sérgio Filho viajó desde la Universidad Evangélica de Goiás, en Brasil. Sérgio cruzó el continente con una maleta llena de expectativas y el firme propósito de aprender. Su nuevo hogar académico temporal es el laboratorio de la doctora Nidia Maribel León Sicairos, una científica reconocida que no solo le ha abierto las puertas de la infraestructura de la UAS, sino que lo guía paso a paso en el complejo mundo de la investigación médica.

“La medicina es una manera de tener contacto con las personas. Esta oportunidad de venir de intercambio es algo que siempre había soñado; estar en otro país inspira a la práctica médica y esta experiencia me ayudará mucho en mi formación”, compartió el joven brasileño.

La movilidad estudiantil suele verse como un simple trámite académico, pero detrás de cada intercambio hay un proceso de adaptación profunda. Para Ernissa y Sérgio, estar en la UAS significa aprender a investigar en otro idioma, sumergirse en una nueva cultura y aportar una visión global a los laboratorios locales. Por ello, agradecen esta gran oportunidad tanto a la Casa Rosalina como al convenio que se tiene con la Asociación Internacional de Estudiantes de Medicina.