VENEZUELA/COLOMBIA (Por Guido Burdman / FRANCE 24).- Este 24 de agosto se cumplen dos meses de los terremotos que sacudieron Venezuela y dos semanas del sismo de magnitud 7,4 que golpeó Colombia.
Dos terremotos, separados por casi siete semanas y más de mil kilómetros de distancia, dejaron escenas de destrucción y familias golpeadas, pero también historias de supervivencia extraordinarias durante las labores de rescate: la de los hermanos Víctor y Victoria Mendoza, que sobrevivieron bajo los escombros en Venezuela, y la de Salomón, un bebé de apenas dos meses y medio que salió con vida de un edificio derrumbado en Cali en los brazos de su padre.
“Sálvense ustedes”: Víctor y Victoria bajo los escombros
Víctor y Victoria recuerdan el 24 de junio de 2026 como el día en que su vida cambió para siempre. Cuando el edificio en el que vivían en el estado de Vargas, norte de Venezuela, se derrumbó: los hermanos quedaron completamente sepultados junto con su madre y su abuela.
En medio de la oscuridad, bajo los escombros, Victoria creyó que iba a morir. Cerró los ojos y recordó a su padre, que había fallecido años antes.
Lo primero que le pedí a Dios fue que todo fuera rápido, que no me doliera y que fuera mi papá quien viniera por mí.
Después empezó a llamar a su familia. Su madre no contestaba, su abuela también estaba atrapada y Víctor con mucha dificultad podía mover su mano. Ella comenzó entonces a retirar los escombros hasta que consiguió liberar a su hermano. Luego quiso hacer lo mismo para llegar hasta donde estaba su madre, pero no tuvo éxito.
Los hermanos gritaron pidiendo ayuda, pero todo era silencio. Su abuela, desde donde estaba atrapada, les dijo que no esperaran por ellas: “Sálvense ustedes”.
La manera que los dos hermanos encontraron para escapar fue lanzándose hacia la piscina, desde unos cinco metros de altura. Victor y Victoria saltaron sin saber si su madre y su abuela lograrían salir con vida de lo que quedaba del edificio.
Para Victoria, la espera tuvo un peso muy particular. Años antes había perdido a su padre y ella misma había atravesado una leucemia. Mientras esperaba noticias de las dos mujeres, se decía a sí misma: “Dios no me puede hacer algo así”.
La buena noticia llegó luego por teléfono. Su padrastro y uno de sus tíos habían conseguido rescatar a su madre y a su abuela. “Me volvió al cuerpo por completo”, recordó.
Los cuatro sobrevivieron, pero ese día marcó un antes y un después en sus vidas. Víctor y Victoria perdieron su vivienda y, dos meses después, viven con su madre y su abuela en la casa de una tía. La angustia del terremoto terminó de alguna forma aquella madrugada, pero ellos todavía vuelven una y otra vez a los minutos que pasaron bajo los escombros.
Semanas más tarde, a cientos de kilómetros de allí, otra familia quedaría atrapada en una escena similar.
“Estoy con un bebé”: el rescate de Salomón y su padre
Juan David Gómez contó a ‘Noticias Caracol’ cómo fueron los minutos previos al derrumbe y las horas que pasó atrapado junto a su hijo por el terremoto en Colombia.
El 10 de agosto, Juan David se levantó temprano en su apartamento del cuarto piso de las Torres del Limonar, en el sur de Cali. Su esposa, Valentina Vanegas, aún dormía. Había pasado parte de la noche amamantando a Salomón, el hijo de ambos, de dos meses y medio.
Juan David tomó al bebé en brazos y fue hasta la cocina. Al abrir la nevera vio que no quedaban huevos para el desayuno, por lo que decidió pedirlos a domicilio. Cuando bajó a recibir el pedido, Salomón seguía con él.
Al regresar al cuarto piso, vio que algo no andaba bien. Una mujer que trabajaba en el edificio bajaba a toda velocidad por las escaleras. Casi al mismo tiempo, Valentina salió del apartamento junto a su hermano, Juan Esteban. Juan David, sin entender bien lo que estaba pasando, los siguió con el bebé en brazos.
CALI | Juan David Gómez, padre del pequeño Salomón, quien fue rescatado con vida junto a él de los escombros tras el terremoto en Cali, anunció que creará una fundación en honor a su hijo y a Valentina, madre del bebé, quien perdió la vida en la tragedia.
Los vecinos intentaron abandonar el edificio, pero no todos llegaron a hacerlo. Juan David llegó hasta la primera planta cuando la estructura cedió. En cuestión de segundos se encontró sepultado.
El polvo apenas permitía ver y partes de la fachada y de la estructura habían caído a su alrededor. Juan David estaba golpeado y sangraba, pero no le importaba: su atención estaba puesta únicamente en su bebé. Salomón estaba vivo.
Juan David trató de no perder la calma. Entendió que para sacar con vida a su hijo de allí, primero tenía que resistir él. Fue entonces cuando empezó a pedir ayuda.
¡Auxilio, auxilio, estoy con un bebé!
Desde debajo de los escombros, sentía que su voz no se escuchada. Mientras esperaba, la tranquilidad de Salomón se convirtió también en una forma de mantenerse fuerte. El bebé permanecía junto a él en medio de la oscuridad y la destrucción.
Padre e hijo finalmente fueron encontrados y sacados con vida. Salomón apenas sufrió lesiones leves.
Su rescate se convirtió en una de las imágenes de esperanza que dejó el terremoto de magnitud 7.4 que golpeó Colombia.
La historia de la familia, sin embargo, no terminó con un final feliz para todos.
Su esposa Valentina y su cuñado Juan Esteban no lograron salir del edificio. Sus cuerpos fueron encontrados días después entre los escombros.
Sobrevivir fue apenas el comienzo
Dos semanas después del terremoto, Juan David intenta reconstruir su vida junto al pequeño Salomón. Dejó la clínica y comenzó a recuperarse de las heridas. También decidió crear una fundación que llevará el nombre de su hijo y el apellido de Valentina para ayudar a otras familias golpeadas por la tragedia.
La supervivencia de Salomón quedó como una de esas historias difíciles de explicar únicamente con estadísticas. Un bebé de dos meses y medio sobrevivió al derrumbe de un edificio mientras permanecía entre los brazos de su padre.
Dos meses después de los terremotos en Venezuela y dos semanas después del de Colombia, las historias de los hermanos Mendoza y de Juan David y Salomón tienen algo más en común que un rescate extraordinario. Sobrevivieron al momento que cambió para siempre la vida de sus familias.
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