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Chernóbil: la biodiversidad se recupera tras 40 años del desastre nuclear

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UCRANIA.- A 40 años del accidente en el reactor 4 de la central nuclear de Chernóbil, en Ucrania, la zona de exclusión muestra una transformación ambiental significativa, según el análisis del científico Germán Orizaola, publicado en el Cuaderno de Cultura Científica.

El desastre ocurrido el 26 de abril de 1986 liberó grandes cantidades de material radiactivo, lo que llevó a evacuar a miles de personas y a establecer un perímetro de exclusión. 

En ese momento, se estimaba que el área permanecería inhabitable durante siglos. Sin embargo, Orizaola señala que “la realidad es bien distinta”, pues cuatro décadas después el territorio se ha convertido en una extensa reserva natural.

De acuerdo con el artículo, la zona, de más de 4 mil 500 kilómetros cuadrados, presenta una notable diversidad de fauna, incluyendo lobos, osos pardos, linces y más de 200 especies de aves. 

El autor, profesor titular de Zoología de la Universidad de Oviedo, destaca que la ausencia de actividad humana ha sido un factor determinante en la recuperación de los ecosistemas, lo que ha permitido incluso el regreso de especies que habían desaparecido del lugar.

Las investigaciones citadas por Orizaola también documentan casos como el de los caballos de Przewalski, cuya población ha crecido de forma sostenida desde su introducción en 1998. 

Asimismo, estudios sobre anfibios indican que “los actuales niveles de radiación en Chernóbil no parecen afectar a su salud”, aunque se han identificado adaptaciones biológicas, como cambios en la pigmentación.

El autor explica que los cambios en el paisaje, como la sustitución de campos agrícolas por bosques, han favorecido a especies forestales, mientras que otras asociadas a la actividad humana han disminuido. Estos procesos, subraya, responden principalmente a la transformación ecológica y no exclusivamente a la radiación.

No obstante, el contexto actual ha introducido nuevos factores de riesgo. Desde la invasión rusa a Ucrania en 2022, la zona ha enfrentado incendios, destrucción de infraestructura científica y limitaciones para el monitoreo ambiental. 

Orizaola advierte que la guerra ha modificado el equilibrio alcanzado y ha interrumpido gran parte de la investigación internacional en la región.

A pesar de ello, el artículo publicado en el Cuaderno de Cultura Científica señala que el personal local continúa con labores de seguimiento de especies y ecosistemas, lo que permitirá evaluar el impacto de estos nuevos factores en el futuro.

El análisis concluye que Chernóbil se mantiene como un espacio relevante para estudiar los efectos a largo plazo de un accidente nuclear y los procesos de recuperación de la naturaleza en ausencia de intervención humana.