
ESTADOS UNIDOS.- El exanalista contratista senior de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos, Ron Aledo, aseguró que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, buscará una salida acelerada del conflicto con Irán ante el desgaste político interno y el riesgo de un costo electoral en los comicios legislativos de noviembre.
Durante una entrevista con Aristegui en Vivo, sostuvo que el mandatario estadounidense enfrenta una creciente presión dentro de su propia base política. “Trump al final va a tener que salirse de la guerra de alguna manera rápida, porque sabe que se le está destruyendo su coalición conservadora dentro de Estados Unidos”, afirmó.
Explicó que parte de sus bases “se sienten decepcionadas y traicionadas” al percibir que el enfoque del gobierno se ha desviado de las prioridades económicas internas.
Señaló que una parte significativa de ese electorado percibe una contradicción entre las promesas iniciales y las decisiones actuales en política exterior. En ese sentido, señaló que “montones y montones de personas que votaron por Trump precisamente para no meterse en más guerras” ahora muestran descontento, al considerar que la atención del gobierno se ha desplazado de temas como el costo de la vida y el empleo hacia una nueva intervención militar.
“Millones de personas se sienten decepcionadas y traicionadas de que Estados Unidos se haya convertido en el tonto útil de Benjamín Netanyahu”, expresó, al referirse a la percepción de subordinación de Washington respecto a los intereses del gobierno israelí. Añadió que este malestar podría tener consecuencias directas en la participación electoral, al señalar que “millones de personas han dicho que ya no van a votar” en las elecciones legislativas.
Aledo anticipó que el presidente podría optar por una ofensiva militar de gran escala como mecanismo para justificar una retirada posterior. “Posiblemente este superataque que Trump está prometiendo ya para mañana sea la salida”, indicó, al tiempo que planteó un escenario en el que, tras una operación intensiva, el mandatario declare victoria y anuncie el repliegue.
“Posiblemente empiece el ataque mañana, gigantesco, destruya puentes y destruya plantas eléctricas y acueductos y lo que sea, y posiblemente ya para el viernes ya cante victoria”, dijo. Desde su perspectivo, Trump buscará instalar la narrativa de que “hemos ganado, hemos destruido al país, está en la edad de piedra, ahora podemos salirnos”.
El exanalista añadió que esta estrategia estaría acompañada de medidas económicas orientadas a recuperar apoyo interno: “Va a hacer todo lo posible para darle, me parece que dos mil dólares a cada persona de Estados Unidos”. Según explicó, la iniciativa se sustentaría en ingresos provenientes de los aranceles, como parte de un intento por revertir el desgaste político antes de las elecciones.
Aledo consideró que el objetivo del mandatario sería reorientar rápidamente su agenda hacia asuntos domésticos. “Trump quiere salir de esta guerra pronto y entonces dedicarse los últimos seis meses, siete meses antes de las elecciones a política interna”, señaló, al tiempo que dijo que buscará implementar medidas en materia de empleo, precios de alimentos y combustibles.
El también exoficial del Estado Mayor Conjunto apuntó que eventuales ataques a infraestructura civil podrían ser cuestionados bajo el derecho internacional. “De acuerdo a muchos expertos legales en derecho internacional […] eso no debe hacerlo dentro de la legalidad de la guerra internacional”, indicó. No obstante, subrayó las limitaciones prácticas para exigir responsabilidades a una potencia como Estados Unidos: “¿Cómo tú puedes ejecutar una orden de crimen de guerra o de arresto contra Estados Unidos? Es imposible”
El especialista estimó que las próximas semanas serán determinantes. “Trump durante la próxima semana o dos semanas va a intentar desesperadamente cantar victoria”, afirmó.
En términos operativos, anticipó una campaña predominantemente aérea. “Me parece que va a ser una gran campaña de bombardeo, intensificarlos todavía más sobre objetivos civiles, sobre electricidad, sobre plantas, sobre acueductos”, dijo. Asimismo, no descartó acciones limitadas sobre el terreno, como operaciones anfibias en zonas estratégicas del estrecho de Ormuz, apoyadas por unidades especializadas.

También sugirió que la ofensiva podría incluir ataques a la infraestructura energética iraní, como refinerías o instalaciones petroleras, con el objetivo de generar un impacto significativo en la capacidad económica del país. En ese sentido, comparó el posible alcance de la operación con campañas de devastación masiva en conflictos históricos.
Sin embargo, advirtió que una escalada contra objetivos civiles podría abrir un escenario de ataques recíprocos en la región. “Muy posiblemente Irán tiene la fuerza todavía para contraatacar y destruir objetivos civiles en Israel y en los países del Golfo”, como infraestructura energética, plantas desalinizadoras y puertos estratégicos.
Aledo consideró que, aun si Estados Unidos se retira, Israel mantendría su estrategia a largo plazo frente a Irán. “Israel no va a parar esa guerra hasta que el régimen caiga”, señaló, al describir un escenario en el que se buscaría debilitar al Estado iraní o propiciar un cambio de régimen.
Trump “no esperaba” la escalada con Irán
El exanalista aseguró que las recientes declaraciones de Trump en las que lanzó insultos a las autoridades de Irán, reflejan una reacción ante un escenario que, según dijo, no estaba previsto. “Trump está desesperándose y me parece a mí que las señales son bastante claras de que no esperaba esto en absoluto”, afirmó.
Según explicó, la expectativa inicial habría sido una resolución rápida del conflicto tras una operación conjunta con Israel. “Todo parece ser que Benjamín Netanyahu le prometió a Trump que esta guerra iba a terminar en seis horas”, señaló.
Sin embargo, indicó que el desarrollo de los acontecimientos ha sido distinto: Irán no se ha rendido, mantiene capacidad de respuesta y ha generado impactos regionales, incluyendo el cierre del estrecho de Ormuz y afectaciones económicas en países del Golfo.
Sostuvo que Irán ha desarrollado durante años capacidades que le permiten sostener el conflicto. Señaló que el país cuenta con infraestructura subterránea, sistemas de misiles y drones que dificultan su neutralización.
Aledo recordó que las agencias de inteligencia estadounidenses no consideraban a Irán una amenaza nuclear activa. Indicó que un estimado nacional elaborado en marzo de 2025 por organismos como la CIA, el FBI y la NSA concluía que Irán no tenía un programa nuclear activo.
“El sistema de inteligencia le dijo a Trump que Irán no era una amenaza”, afirmó. Añadió que informes posteriores reiteraron que el programa nuclear iraní había sido destruido y no existía evidencia de reconstrucción.
Se refirió a la actuación de la directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, quien presentó al Congreso informes escritos sobre la situación del programa nuclear iraní, pero evitó detallar esos puntos en su exposición oral para evitar tensiones con el presidente. Afirmó que dentro de la administración existe cautela al comunicar información que pueda contradecir la narrativa oficial.
“Trump mandó al basurero la inteligencia”, dijo, al asegurar que prevalecieron presiones políticas externas, particularmente del gobierno israelí. Vinculó la postura de Trump con el apoyo financiero de sectores proisraelíes. “Se dejó llevar por cuestiones políticas, por cuestiones electorales”, sostuvo.
El exanalista considera probable que, si los demócratas recuperan el control del Congreso en las elecciones de noviembre, intentarán nuevamente un proceso de destitución, como lo hicieron en el primer mandato de Trump.








